Cine: Historia y estilos, Los setenta

Dándolo todo: Jane Fonda en Coming Home (1978)

Captura00078El encuentro entre los futuros amantes de Coming Home (El regreso) se cuenta entre los más poco prometedores de la historia del cine: Sally (Jane Fonda) tropieza con la camilla del veterano parapléjico Luke (Jon Voight) y hace que le caiga la bolsa en la que se acumula la orina de éste, que se desparrama por el suelo y la pone perdida. Luego negaréis que los setenta fueron una gran década para Hollywood.

Y Coming Home es un ejemplo de libro de los aspectos más específicos del cine de aquel tiempo: desde la fotografía con luz natural de Haskell Wexler, que produce unas texturas vívidas y dan a la película su carácter háptico, hasta las composiciones desaseadas, poco elegantes, y los tempos lentos de Ashby, que se fija tanto en las manos como en los rostros. Hal Ashby era un hippy libertario que prefería la marihuana a la gente, y quizá pocos representan tan perfectamente las tendencias de la década.

También es una película que quiere decir algo sobre ética y política. Desde principios de la década, Jane Fonda se había concienciado sobre la tragedia injustificada de la injerencia de Estados Unidos en Vietnam. Aunque víctima de su entusiasmo había dado algún paso en falso (la famosa foto encaramada en un tanque comunista) lo cierto es que sus intenciones eran honestas y dedicó los réditos de su Óscar por Klute a luchar por llevar a cabo un proyecto en el que nadie creía: la historia de la esposa de un militar patriótico que acaba teniendo un romance con un veterano crítico con las políticas del gobierno (inspirado por Ron Kovic). Si exceptuamos MASH (que literalmente no se sitúa en Vietnam), 1978 fue el primer año en que Hollywood produjo cine crítico con la contienda y con el gobierno. La película está basada en cientos de entrevistas con veteranos y se centra en el tratamiento del gobierno hacia los reclutas que regresan con discapacidades o traumas. El Gobierno estadounidense y sus instituciones, se adivinan en el fondo como crueles y carentes de corazón, y el patriota no puede soportar el choque entre sus ideales y la realidad.

Aunque sólo años después Fonda se identificaría como feminista, sus ideas para rodar la escena sexual ya muestran una especial sensibilidad hacia las políticas de género. Según Linda Williams, Fonda es una de las actrices fundamentales en la historia del cine a la hora de crear un imaginario sexual. Aquí, tras preguntar a los afectados, insistió en que un parapléjico no podía controlar la erección durante el sexo y que por lo tanto su personaje sólo podía llegar al orgasmo mediante sexo oral. Con esto, Fonda proponía alternativas al sexo penetrativo y ligaba el cambio político a un cambio también en concepciones sobre la sexualidad masculina. Ashby pensó que no era algo muy interesante en términos de rodaje e hizo todo lo posible por sugerir sexo penetrativo. El montaje final es ambiguo en este campo pero Fonda hizo lo posible por sugerir que la satisfacción le llega a partir del sexo oral.

La película tuvo Óscars al mejor guión, mejor actor y mejor actriz. Se discutió si aquel año lo merecían más Ingrid Bergman o Geraldine Page, pero Fonda aquí hacía algo que, en mi opinión, iba más allá del excelente trabajo interpretativo de ambas actrices: había aplicado su mirada, sus ideas a su trabajo como actriz y había forzado un cine comprometido políticamente. Y esto yo no sé si merece un Óscar, pero sin duda merece nuestra encendida admiración.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s