Cine: Historia y estilos, Cinefilia e iconos, Culturas gais

Cine “wysiwyg” y pasión cinéfila: All About Eve (Joseph L. Mankiewicz, 1950)

eve_and_margo

Mi Pepito Grillo particular me avisa de que aparte mi sucias manos de Eva al desnudo. Es una película sagrada, que aman quienes aman el cine clásico que son, al fin y al cabo, “mi gente”. Es una película que amo hasta yo, que recito los diálogos y que el pasado domingo vi con infinito placer en el BFI de Londres. Entonces, ¿por qué cuestionarla? ¿Qué intento hacer en este post, por qué de repente me ha dado por decir que “no es para tanto”? ¿Me ha dado un ataque de solemnidad? ¿Me he tragado un palo de escoba? ¿A quién quiero picar? ¿A quién quiero engañar?

Y sin embargo, y sin embargo. Uno es lo que es y la tentación de demoler mitos personales y pisotear la infancia es irresistible. Descubrí All About Eve en un ciclo televisivo sobre Marilyn Monroe a los trece años. Me produjo la fascinación intensa, obsesiva, que sentíamos los niños maricas de la época por estas cosas. Es que fíjate, Bette Davis, teatro, traciones, rivalidad entre mujeres, insultos elegantes, diálogos saboreables, ingenioso e incluso un señor, Adison DeWitt, interpretado por George Sanders, que se parecía mucho al tipo en que yo me quería convertir de mayor (¿o era Margo Channing?). La impresión tardó años en abandonarme. La he citado (“Now you want an argument!”. “Why, I said, not?”, “Fasten your seat belts!”), la he visto en cine, en televisión, en VHS, en DVD, ahora en Bluray. Tengo los diálogos extraídos del DVD en el teléfono y me los pongo cuando un viaje se hace largo o la noche se hace insomne. Ha estado conmigo siempre y comprobé que había en mí mucho de aquello. Pero. Hace casi cuarenta años que no tengo trece años y es de esperar que uno cambie, que el gusto cambie. Cuando veo mi lista de “mejores películas” de 1980, que encontré perdida en el libro de Sennet sobre musicales, la selección me producía sonrojo. Y es verdad que uno va creciendo y va teniendo nuevas fascinaciones. Fellini, Sirk, Kubrick, Bergman, Altman, Lynch, Peckinpah durante un periodo. Y cada uno de esos descubrimientos reordena el canon. La pregunta es, ¿qué lugar ocupa All About Eve en una cinefilia en la que están Fellini, Bergman o Lynch? ¿Cómo pueden estar al mismo nivel? ¿Son parte del mismo arte?

Ciertamente el deslumbramiento de All About Eve no se debe a la puesta en escena, que Mankiewicz acomete con una claridad de manual y ninguno de los excesos o contenciones de, respectivamente, Fellini o Bergman. Mankiewicz diseña los planos para que tengan sentido claro y su cámara sigue a sus actores, algún “two shot”, mucho primer plano. Mankiewicz no intenta una mirada sobre sus actores que los presente de una manera determinada: simplemente les pone la cámara delante. En ningún momento parece sentir Mankiewicz la tentación (una tentación visible en Lang, Wilder, Hawks) de salirse de los límites del clasicismo. No hay nada de malo en esto. Pero uno piensa en lo que hace Godard con Brigitte Bardot en Le Mepris o lo que hace Casavettes con Gena Rowlands en Opening Night y Mankiewicz sabe a poco. Mankiewicz es un buen director de actores, pero al mismo tiempo no parece hacer gran cosa con ellos: los guía, los controla, pero no los observa y no nos los presenta. Es como si Mankiewicz hubiera construido una mitología en la que, realmente, no cree.  La película funciona mejor como una comedia o una sátira, pero Mankiewicz carece de sentido del humor (y aventuro que quizá parte de su misterio radica ahí: tendemos a pensar que todo es “serio”). De hecho uno no deja de pensar en qué habría sido esta película en manos de Wilder.

Y he de decir que el guión es espectacular (llama la atención sobre sí mismo) pero no plausible y esto al impresionable chaval de trece años no le molestó gran cosa, pero si uno sigue sus evoluciones tal como se producen, empieza a sospechar mala fe: la espectacularidad no está fundamentada en ninguna verdad sobre nada (como sucede en Fellini), es puro artificio que, irritantemente, trata de presentarse como una especie de “exposé”. Hay tanto que es cuestionable y que quizá uno espera que se hubiera currado más. Los diálogos son citables, pero en términos de situaciones, Mankiewicz se pone las cosas fáciles. Mankiewicz no es Bergman, y no lo esperamos, pero tampoco es Billy Wilder. La era del internet ha hecho casi creíble que una reputación de una estrella se construya en cuatro meses, como sucede en esta película, pero el caso es que en los años cincuenta, el ascenso de Eve Harrington es forzado. ¿Y qué clase de actriz es Eve? ¿Nos dice la película, como soltó el actor Jesús Castro, que el periodo de aprendizaje es innecesario? Al fin y al cabo, Margo empieza a los cuatro años y esto se supone que justifica su “savoir faire”, pero ¿Eve? ¿Y qué clase de obras escribe Lloyd Richards? Lloyd Richards tiene una personalidad anodina (posiblemente esto se deba al actor) y uno sólo puede imaginar entre bostezos el tipo de textos que produciría. Y si en realidad estamos hablando de mal teatro, ¿qué importancia tiene todo esto? ¿Debemos pensar que Eve es una “buena” actriz? ¿Podemos creer que una interpretación en la obra de un dramaturgo a todas luces mediocre puede convertirla en una leyenda y granjearle un contrato en Hollywood? Estas preguntas no son baladíes porque hay tanto en la película que gira frente al presunto talento de Eve, y no hay gran preocupación por construir ese talento. Sabemos que Eve “quiere” ser una estrella y utiliza a Margo, no sabemos si su admiración por Margo es real. Pero si no lo es, si es simplemente una chica ambiciosa, ¿cómo consigue engañar a tanta gente? ¿Es que cualquier persona ambiciosa puede ganar un Tony? ¿Sólo con ambición? ¿En cuatro meses? Si Eve no tiene talento, quizá Margo tampoco lo tenga. Y si nadie en este mundillo tiene talento, ¿por qué tendría que interesarnos la historia? En otras palabras, ¿qué hace interesante la historia de All About Eve?

Una de las mistificaciones persistentes sobre All About Eve es que “el plan” era hacer un guión con múltiples puntos de vista. Bueno, todos tenemos un plan y todos podemos pensar en cosas, pero el caso es que ese guión tan innovador no salió (y tampoco habría sido tan innovador: hacía ya diez años de Ciudadano Kane). Es uno de los aspectos de la leyenda que más me han chirriado: me parece forzado lo que dice y hay demasiada diferencia entre lo “proyectado” y el resultado como para que tenga sentido. ¿Qué quiere decir Mankiewicz cuando habla de sus intenciones? ¿Llegó a escribir el presunto guión con los puntos de vista solapados? ¿Llegó a aprobarlo el estudio? Según Sam Staggs, en su libro sobre la película, no. Siempre me parece que esta idea del guión con puntos de vista forma parte de una estrategia promocional de Mankiewicz. De hecho la estructura de la película es totalmente lineal, construida en flashback, ciertamente narrada por tres voces (Addison, Margo, Karen), que comentan la acción según convenga, sin rigor formal. Pero de nuevo no se hace nada en términos de puesta en escena para “colorear” los diferentes puntos de vista. Mankiewicz usa su idea de la manera más convencional posible, sin atreverse a salirse de las convenciones del momento.

La visión del teatro en la película es, en último término, complaciente y falta la mirada crítica que sí tuvieron con Hollywood Wilder (en Sunset Boulevard), Cukor (en A Star is Born) o, años más tarde, Aldrich (en Whatever Happened to Baby Jane). El teatro no parece tener nada que ver con el arte, ni con algo especialmente interesante. No es Miller, no es Williams, no parecen ni siquiera obras de Inge. Margo Channing es una estrella y tenemos que aceptarlo aunque haga obras flojas de boulevard. No está en el mundo de la obra que se dedique a Shakespeare, Racine o Ibsen, no sería Hedda Gabler, no aparecería en Madre Coraje. Es una idea del teatro que en 1950 ya estaba anticuada y de cuya mitificación uno no acaba de ver el motivo. El teatro en esta película, al contrario de lo que dicen algunos fans, NO aparece como un nido de víboras. Addison es cínico y el personaje de Eve es un poco un misterio. Pero vamos, es un mundo con limitado glamour y en cierto modo predecible. Hay más maldad en Stage Door, de LaCava, hay más mística en Opening Night.  Y es que en realidad, si hay tema en All About Eve, si todo va más allá de los fuegos de artificio de diálogos burbujeantes y la presencia de Bette Davis, éste es hacerse mayor. Y habría estado bien que Mankiewicz hubiera cogido el toro por los cuernos y desarrollar los temas que plantea en la primera hora y que confluyen en la escena de la fiesta. Ésa es la película que habría sido una obra maestra. Pero de alguna manera los temas quedan sin resolver, los momentos cruciales quedan entre bambalinas, no en el escenario. En los últimos tres cuartos de hora se convierte en la historia de Eve, que es una cifra, que no es especialmente simpática y que ni siquiera sabemos si vale mucho la pena. Su triunfo, en último término nos parece hueco y suena a falso.

Tenemos que resignarnos a pensar que All About Eve es una película wysiwyg: “what you see is what you get”. Se trata de una historia literal, poco plausible, sin atrevimientos formales o de contenido. Y quedan, eso sí, los diálogos. Brillantes. Falsos pero brillantes. Por encima de todo descuella la interpretación de Bette Davis. Mientras veía la película de nuevo seguía dejándome pasmado. No, no son los gestos. Y no es sólo la voz. Es el modo en el que crea el personaje: cómo aparta la melena o se mira las costuras de las medias, cómo coge un cigarrillo, cómo lo pisotea sobre un escenario, cómo muerde un zucchini, se come una aceituna o se arrebuja el abrigo y cada gesto tiene una deliciosa coherencia. Es Bette. Es Margo. Es hipnótica.

Esto no resta para nada del placer que nos (me) produce. Y si este post tenía tema o intención, está aquí: nuestro gusto a veces nos lleva por vericuetos que tienen poco que ver con la estética o las grandes cuestiones de representación o narrativa. A veces muy poco nos llena mucho más que una gran obra. Pero me parece importante hablar de que el cine funciona de maneras distintas y no todas son asimilables al arte. Y no pasa nada. Este post modestamente intenta separar arte y placer pero no para valorar lo primero y despreciar lo segundo. Y en cine es posible que este juego constante sea fundamental: El séptimo sello, sí, pero también El ladrón de Bagdad, Satantango, fascinante, pero también Barbarella. Y aunque no cabe duda de que La regla del juego tiene un alto lugar canónico, no le vamos a negar una parcela a ¡Que no pare la música!. Lo que está bien es no confundir las cosas. Yo no puedo dejar de amar Eva al desnudo porque significaría dejarme atrás a mí mismo. Y por volver a la primera pregunta: ¿qué hace de All About Eve una película canónica? O, más concretamente, ¿es arte? No lo sé. Si arte es Bergman, Fellini o Ophuls, evidentemente Mankiewicz no está ahí. Si una obra maestra del cine implica una mirada, un punto de vista, All About Eve no lo es. Mankiewicz es director de películas espléndidas pero no es un gran director. Eso no quita ni un ápice a los placeres de Eve. Uno debe ser valiente en sus convicciones, que es lo mismo que ser honesto con uno mismo. Asumir que trama y puesta en escena son convencionales, que el arte que triunfa es el arte del actor, que no es un arte específicamente cinematográfico. Una película puede ser muy buena sin grandes interpretaciones, pero ¿pueden grandes interpretaciones y diálogos ingeniosos por sí mismos hacer una buena película? Y quizá ahí haya una respuesta a lo que planteaba, igual hay que hablar de arte y de cosas que nos gustan y son temas distintos y tenemos que acostumbrarnos a vivir sin mistificaciones.

En otras palabras: Eva al desnudo no es gran arte, ¿y qué?

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s