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Si no lo llamamos homofobia… ¿cómo lo llamamos?

Ayer en el telediario de la Cuatro, el locutor de fútbol nos salió con una de esas noticias de puro relleno. Últimamente basta que un futbolista se rasque la nuca y eso es una noticia. En este caso, los futbolistas de un equipo (no sé cuál, los confundo todos) habían ido a nadar a una playa del norte y estaban todos mostrando sus cuerpos serranos (serranísimos en algunos casos) ante la cámara.

Como noticia, pues no es que vaya a ganar el Pulitzer. Si al menos hubieran sido nadadores, ya tendría sentido, pero es que eran futbolistas. El pobre locutor sin embargo tenía que hacer la papeleta y mostrar entusiasmo, pero eso sí, sin que nadie se llamase a engaño, así que suelta:

“Y ahora, algo para que lo disfruten nuestras espectadorAs…”.

Eh… ¿perdón?. “Hola, que estoy aquí…” me daban ganas de decir.

No me voy a poner gritón y supongo que no hay que darle más importancia que la que tiene. Pero… ¿qué importancia tiene?
Evidentemente, once tíos en bañador (o los que sean, luego están reservas y tal, creo, en el fútbol, que te dicen once pero nunca son exactamente once), sólo pueden producir placer visual a las espectadoras. Esto evidentemente no es cierto. Y es de suponer que el locutor y el redactor de la noticia (que no tienen la culpa de tener que hablar de chorradas) tengan, como todo el mundo que parece ajeno a lo gay, millones de amigos gays. Con lo cual, ese guiño a las espectadoras se inserta en una agenda que nada tiene que ver con la simple descripción de la realidad. Dado que tanto hombres como mujeres (los porcentajes son irrelvantes, ya que la frase era maximalista) disfrutan de los cachas en la playa, pues excluir a los primeros necesita algún tipo de explicación.

Por supuesto el único que puede decir a qué se debió aquello sería el redactor (o el locutor, en caso de que fuera una morcilla), que, asumo, no hablará porque no cree que haya nada que decir. Hago una breve lista de los motivos que se me ocurren a mí:

a) Ni locutor ni redactor saben nada sobre la existencia de hombres que observan con lujuria a otros hombres.

b) Ambos son maricas perdidos, y para ocultarlo pretenden que no saben nada sobre la existencia… etc.

c) No son maricas, pero creen que es de mal gusto reconocer que existen los maricas porque el público no quiere saber de estas cosas y ellos tampoco.

d) No son maricas, pero creen que si incluyen la mirada masculina proyectada sobre los futbolistas, la gente pensará que son maricas. Y eso sí que no. Esto siempre se ha llamado paranoia homosexual: el miedo excesivo de algunos presuntos heterosexuales a que “la gente pueda pensar” que son gays. Un miedo excesivo que lleva al comportamiento irracional.

e) Creían que los futbolistas, que son inocentes, podían quedar mancillados con sólo asumir la existencia de una mirada gay.

f) Sean maricas o no, piensan que no hay maricas que vean el telediario de la cuatro. O al menos los deportes.

g) El redactor es una marica mala y quería hacer pasar por un mal trago al locutor que tuvo que matizar (para que nadie se llamase a engaño…)

Si se os ocurren más explicaciones, pues las vais dejando en los comentarios, que para eso están.

Y a lo que iba:¿por qué sigue siendo tan difícil asumir que hay un porcentaje de público gay? ¿Qué les habría costado? ¿Qué efecto habría tenido? Probablemente ninguno, así que el no asumir que existimos es una decisión fuerte. A veces se habla de normalización como algo que NOSOTROS tenemos que hacer. No sé. Esto demuestra que la normalización pasa por cosas simples que no tienen por qué producirse.

Alguna vez he comentado que no conviene hablar de homofobia cada vez que un gay tiene un enfrentamiento con los heteros….

(paréntesis: la última vez que dije, en una mesa redonda en Berkana, que me parececía simplista llamar homófobo a cierto crítico de cine, uno del público fue a chivarse al crítico en cuestión y el muy cobardica llegó a decir que había tenido una discusión conmigo al respecto. Alucino. Alguien en esa mesa sí dijo algo así como “No hay que ser tan cuidadosos: X… es un homófobo” pero como era mucho más importante que yo, acabé pagando. Mira que hay gente cobardica en el mundo, ¿eh?)

… y de verdad creo que una palabra pierde fuerza si se emplea para todo. Llamar a una cosa con tan poca consecuencia “homofobia” sería excesivo. Sin embargo… bueno, es parte de una serie de actitudes que contribuyen a invisibilizar y por ende a marginar la normalidad de la homosexualidad. Y de alguna manera habrá que llamarlo.

Yo no puedo demostrar que haya una continuidad entre las omisiones del redactor (o el locutor) y la violencia homofóbica real o los suicidios adolescentes. Igual no hay una continuidad. O igual son cosas que sí están conectadas, que cuando se profundiza llegamos a un punto común que determina que en los medios de comunicación se asuma que no queda bien admitir la posibilidad de una mirada marica y en el colegio se asuma que pegar a un marica te hace quedar bien. Son cosas complejas, misteriosas.

Pero no sé, es el tipo de debate que está llamado a ser irrelevante porque quienes invisibilizan no participan en él. Sospecho que la continuidad existe, que si normalizásemos cosas tontas como ésta (fáciles de normalizar por otra parte) sería más fácil enfrentarnos a los problemas gordos de verdad. Por ejemplo porque quienes tienen que lidiar con problemas de homofobia en los institutos verían lo gay de manera más cotidiana. Porque si en el telediario se callan parece que se asuma que es algo sobre lo que no se debe hablar.

Igual, ya que estamos, lo del presentador del telediario sí que habría que llamarlo homofobia y tomárnoslo relativamente en serio…

(Hale, tío ahora chívate: “Hala, ha dicho pilila”).

(Me perdonaréis las fotos, pero Top Gun y La gran evasión son las únicas imágenes que tenía que se podían relacionar con el fútbol)

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6 thoughts on “Si no lo llamamos homofobia… ¿cómo lo llamamos?”

  1. estoy totalmente de acuerdo contigo, es una estrategia para anular a grupos que molestan y al no mencionarlos se les quita valor con la depreciación de conductas, besos… a ver si me leo tu libro que tengo ganas, Victor

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  2. No se trata de otra cosa que de teoría del lenguaje: la sección de deportes tiene un público mayoritariamente masculino y heterosexual, menos son las mujeres que se interesan por el fútbol. En este contexto comunicativo se entiende que el emisor esté dando al receptor un mensaje cuyo código es hetero. Simplificando mucho, la sección deportes/fútbol intenta simular la heterísima conversación de un grupo de tíos en un bar. En ese contexto cualquier tipo de alusión a lo marica enerva.

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  3. entiendo lo que dices,pero se dice por el genero mayor,mira el shojo,es manga para chicas,pero hay muchisimos chicos que lo leen,y al rebes,solo es por estadistica,no vamos a estar hablando todo el rato con el/ella,o “@”

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  4. yo escuché/ví esa noticia y también me dí cuenta .. y ádemás suscitó en mi la misma duda… se notó una situacion un poco artificialquizas el lenguaje mayoritario sea la respuesta..¿pero como saben que el grupo mayoritario es femenino y no homosexual?.. eso se hace en aforos claramente visibelemente mayoritarios.. y ademas se supone que son periodistas y en el castellano existe el neutro (que es el que ha de usarse en estos casos)… creo ke para muchos es un tema peliagudo y siguen tratando de vadearlo.. aunque eso sí queda raro

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  5. Y ¿Qué hay de malo a que los hombres, gays y heteros, de vez en cuando nos incluyan en un genérico femenino? Mucho machismo veo en este post.

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