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Canción: "Back to Before", de Ragtime

Muchas de las canciones que me obsesionan son epifanías o revelaciones: en un momento crucial de la obra, el personaje descubre cierta verdad y la expresa en una canción. “Being Alive” funciona así. También “I Am What I Am”. Por supuesto la inspiración de tales revelaciones no es divina, sino que se basa en una experiencia individual, única, una respuesta personal a las presiones. Bobby descubre que su actitud tozuda de vivir solo se debe a un bloqueo, Albin descubre que ser como es no significa que tenga que llevarlo con discreción. Es un tipo de canción recurrente en Broadway y, personalmente, uno de los secretos del género: la revelación de una verdad que antes permanecía oculta, cubierta de discursos y de cotidianeidad, sirve para llevar al espectador de la mano en busca de un cambio, conducirle a una vida más plena, más cercana a lo que uno es.

Ragtime es probablemente el mejor musical de Broadway de los últimos veinte años.

Desconfío de la contundencia, y cuando digo una frase así suelen asaltarme dudas. ¿Seguro? ¿Desde el 88? Titanic tiene una partitura cautivadora (aunque creo que funciona mucho mejor en concierto). Floyd Collins era musical más innovador. Y Hairspray está más en la línea del musical tradicional. Wicked es más sustancial . Lo mismo sucede con Assassins, que tiene gran ambición y nunca me he reído tanto con en The Drowsy Chaperone. A New Brain es muy “yo”. Pero ninguno de ellos combina una reflexión sobre el tiempo (la Historia) con un elemento emocional y con una partitura llena de temas maravillosos (Make Them Hear You, Our Children, Wheels of a Dream…) , variados, integrados con el personaje y la situación, con un gran uso del lenguaje y el registro, interpretados por un gran reparto (la gran gran gran Audra MacDonald, Brian Stokes Mitchell, Marin Mazzie, Judy Kaye…) como lo hace Ragtime.

Basado en una novela de E.L. Doctorow (hay una película de Milos Forman con un reparto muy interesante que no acaba de funcionar), el musical también es un retrato de años cruciales en la historia de América: la segunda década del siglo XX. Como en la novela, se conjugan varias líneas argumentales: un judío llega huyendo de un régimen despótico en busca de una nueva tierra prometida, un matrimonio de blancos burgueses cuya esposa descubre la independencia, un negro que empieza a prosperar pero pronto siente el peso de la discriminación, Harry Houdini, prensa sensacionalista, terrorismo, problemas sindicales, idealismo, capitalismo. Los Estados Unidos afianzan su identidad nacional a través de la industria y la segregación, un proceso en que la música (las diversas músicas de cada comunidad) resulta central. Un complejo puzzle, a primera vista, demasiado para cualquier musical. Y sin embargo funciona sin fisuras. Doctorow está mucho más satisfecho del musical que de la película de Forman.

La canción Back to Before pertenece al personaje de la madre, que al principio del show está subyugada a su marido y temerosa de tomar decisiones. Pero los tiempos cambian y el desafío consiste en ser persona en tiempos revueltos, hacer lo que uno debe hacer contra la convención. En el periodo de Ragtime (y yo creo que en todo periodo) las certidumbres pueden ser asfixiantes y hay que cuestionarlas. Cuando hacia el final de la obra el marido sugiere que después de todo lo que ha pasado conviene volver a la situación tal como era al principio de la obra, la madre, interpretada por Marin Mazzie, responde con esta canción. Se inicia con una serie de imágenes que hacen parecer el pasado tentador: “Hubo un tiempo” dice, “en que nuestra felicidad parecía infinita. Yo estaba tan segura que nuestro destino era el mejor. La vida era un camino, cierto, recto, sin curvas, un caminito en el que no había ni cruces”. Un tiempo en el que hablaba con voces civilizadas, vestía de blanco, un tiempo de certezas, en que su marido tomaba decisiones por ella. No sé si os pasa, pero a mí esto me recuerda a los años de infancia en que sientes que tu destino está en manos de otro. Uno mira atrás y parecen idílicos. No lo son, pero la tentación de pensar que el pasado era una utopía no nos abandona. De ahí la importancia del final de esta primera estrofa…
There was a time
Our happiness seemed never-ending
I was so sure
That where we were heading was right
Life was a road
So certain and straight and unbending
Our little road
With never a cross road in sight
Back in the days
When we spoke in civilized voices
Women in white
And sturdy young men at the oar
Back in the days
When I let you make all my choices…

We can never go back to before

NO PODEMOS VOLVER AL PASADO

Cierto. El idilio del pasado es siempre espejismo. Esto ya lo cantaba Karina, pero yo creo que aquí está mejor explicado. El resto de la canción, desarrolla esta idea, y a medida que progresa las imágenes positivas se van haciendo irónicas o incluso asfixiantes. El idilio del pasado puede ser una cárcel, ataduras que nos impidan crecer, desarrollarnos, volar. Hay un tono de reproche, de reivindicación de la turbulencia, de una experiencia personal y diferente frente a las certidumbres del pasado.

There was a time
My feet were so solidly planted
You’d sail away
While I turned my back to the sea
I was content,
A princess asleep and enchanted

If I had dreams
Then I let you dream them for me
Back in the days
When everything seemed so much clearer
Women in white
Who knew what their lives held in store
Where are they now,
Those women who stared from the mirror?
We can never go back to before.

“Hubo un tiempo en que yo tenía los pies en tierra, tú marchabas a navegar y yo daba la espalda al mar. Y estaba tan feliz, como una princesa, dormida y encantada”. Luego viene mi frase preferida de la canción (y fijaos cómo fluye naturalmente de la idea de una princesa dormida): “Si tenía sueños, dejaba que los soñaras por mí” Creo que todos somos un poco culpables de esto: vivir según sueños ajenos, querer lo que todo el mundo quiere. Los sueños están bien, pero no han de ser de segunda mano. Hace falta valentía para encontrar los propios sueños y luchar por ellos. En mi caso veo aquí una revelación que tiene que ver con ser gay: de adolescente encontraba un sueño de perfección, basado en la familia hetero, que me veía obligado a asumir, con el que debía identificarme. No era “mi” sueño, pero llegué a convencerme de que era lo que quería. Hay mucha gente (políticos, ideólogos, jefes) que parecen dispuestos a imponernos ciertos sueños. No hay que hacer caso. (Aquí todas las matizaciones necesarias: junto a los sueños personales hay sueños compartidos: pero creo que esto necesita otra discusión en otro lugar).

La canción continúa: “Volver a los días en que todo estaba tan claro. Mujeres de blanco que sabían lo que la vida les deparaba”. Pero esto ya no es posible: “¿Dónde están esas mujeres que miraban desde el espejo?”. Una imagen preciosa: la madre recuerda la imagen en el espejo que la mira fijamente y ha llegado a la concludión de que “esa mujer” no es “ella”.

La siguiente estrofa es el “bridge” de la canción. Una cosa interesante de este tema, como otros temas de los blancos en Ragtime, es el tono de canción irlandesa. Esto me parece que merece cierta atención. En el musical de Broadway, la música “blanca” tendía a ser de influencia judía, ya que el grueso de los grandes compositores era judío. En este show la música judía se asocia, naturalmente, a los personajes judíos. La música negra (el “ragtime”) a los negros, y la irlandesa a los blancos burguese. Esto no es del todo riguroso. En la novela de Doctorow, los irlandeses aparecen como trabajadores de clase baja. Sin embargo, da una luminosidad especial a las canciones.

Aquí interviene un coro, el coro de mujeres (el referente inmediato de la canción es, después de todo, la liberación de la mujer), y se convierte la experiencia individual del personaje en experiencia colectiva. La madre continúa expresando su idea de cambio: “Ahí fuera también hay gente que no teme revelar que tienen sentimientos o que quizá se equivocaron. Ahí hay gente que no teme sentir dolor, que no teme al mañana, que no teme ser débil, que no teme ser fuerte!” Qué bien elegidas las imágenes, la progresión. Hay que saber ser débil. Hay que saber ser fuerte. Y no hemos de tener miedo de ninguna de las dos cosas.

There are people out there
Unafraid of revealing
That they might have a feeling
Or they might have been wrong
There are people out there
Unafraid to feel sorrow
Unafraid of tomorrow
Unafraid to be weak…
Unafraid to be strong!

En la última sección, la canción se ha convertido en himno de batalla (la orquestación hace que casi la imaginemos a caballo cual walkiria), y el último grito, “no podemos volver al pasado” es, más que una reflexión, una declaración de principios y un desafío. “Hubo un tiempo en que tú eras quien se movía. Yo era tu esposa y nunca quería ser otra cosa. Eras mi cielo, mi luna, mis estrellas y mi mar… Pero nunca podemos volver al pasado. No, NUNCA PODEMOS VOLVER AL PASADO.”
There was a time
When you were the person in motion
I was your wife,
It never occurred to want more
You were my sky
My moon and my stars and my ocean
We can never go back to before
We can never go BACK to before

La canción es, sin duda, una obra maestra y se convirtió de inmediato en una favorita de las cantantes. La introdujo Patti LuPone en su show Matters of the Heart, y me emocionó cuando la vi en el Donmar Warehouse. La versión de Kim Criswell (en el disco Back to Before) es aún mejor. Pero yo me quedo con la de Marin Mazzie, que hizo el musical dos años y que trabajó en el papel. Nos creemos el tema en su interpretación porque vemos aquí toda la evolución del personaje. El musical de Broadway es, después de todo, teatro.

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1 thought on “Canción: "Back to Before", de Ragtime”

  1. Sin duda, una poderosa canción. Un grandísimo musical. Un estupendo artículo. Enhorabuena.

    El tiempo hará justicia a un musical que fue maltratado por su productor pero que nos ha dejado temas tan maravillosos como el que comentas o “till we reach that day”, votado por los actores de Broadway como la mejor canción de un musical en los ultimos 25 años.
    Un saludo.
    David

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