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Cuerpos homoeróticos

Una cuestión que quería tratar es qué convierte un cuerpo atractivo de un actor en un “cuerpo homoerótico” en la ficción cinematogáfica. Igual es hablar un poco del sexo de los ángeles porque lo que estoy viendo en los cuestionarios es que para muchos de vosotros no hay diferencia: si en una película sale Brad Pitt, o Steve McQueen, o alguien que nos guste, veremos un aspecto homoerótico y punto. Aquí, como siempre, trato de complicar un poco la cuestión.

Yo diría que hay películas que nos invitan a mirar el cuerpo masculino como objeto del deseo a través de decisiones de trama o puesta en escena, y lo hacen explícitamente.

(Dejo para otro momento el tratamiento del cuerpo femenino como objeto homoerótico (lésbico), aunque si me podéis dar ideas sobre cómo aproximarse al tema os lo agradeceré: según lo veo es un tema diferente debido a la asimetría entre la representación del cuerpo erótico masculino y las tradiciones iconográficas en torno al cuerpo femenino. El cuerpo femenino desnudo, incluso en escenas lésbicas, tiende a ser efecto de una mirada hetero que se consideraba opresiva. Me pregunto, por ejemplo, si las lesbianas pueden “reapropiarse” estas cosas o el hecho de que se trate de imágenes opresivas impide que se consideren “correctas”).

La invitación a convertir el cuerpo masculino en objeto se hace a nivel narrativo o simplemente a nivel visual. El ejemplo que siempre pongo en clase es Picnic, una película en apariencia muy heterosexual. Pero en los cincuenta había pocas películas que construyeran el cuerpo masculino como objeto del deseo de una manera tan machacona. Jope, si parece que el William Holden no puede esperar a despojarse de la camisa. Lo hace a la menor ocasión. Y los guionistas han imaginado toda una gama de ellas, incluyendo sesión de trampolín seguida de ducha. Y cuando él se la deja puesta porque tiene frío el pobre, RAAAAS, allá va Rosalind Russell y se la arranca. Es la camisa menos permanente de la historia del cine. La desnudez masculina tendía a connotar poder, fuerza, testosterona. Aquí (como en Un tranvía llamado deseo) connotaba atractivo sexual. Y esto se refuerza en la trama: mujeres de todas las generaciones, desde la anciana Mrs Potts, la Rosalind Russell, la madre, Kim Novak y la hermana adolescente, TODAS (y yo creo que un poquito Cliff Robertson también) no hacen más que mirar y mirar y mirar la musculatura de William Holden (¿o seré yo?)Pero por supuesto no es el único modo de hablar de homoerotismo. Hay aspectos que tienen que ver con como se posiciona el cuerpo, cómo se recrea la cámara. Esto no sucede en TODAS las películas de Steve McQueen o Brad Pitt. Hay que disponer el cuerpo de una manera concreta, ofrecerlo a la mirada, como un gesto que va más allá de la necesidad narrativa. El plano de arriba de Querelle, por ejemplo, creo que no lo exige la historia. Se dirige a una mirada de deseo. Brad Davis es el objeto más homoeróticamente hermoso que ha habido o habrá en una pantalla 😉
(Otra idea aquí: ¿Hay bellezas que son esencialmente homo? Lo digo porque no conozco rapsodias de mujeres heterosexuales en torno a gente como Brad Davis. Tienden a preferir a chavales insuslsos como Orlando Bloom, que no es nada homoerótico, creo. Estaría bien tener opiniones al respecto).
La idea aquí es que planos que traten el cuerpo como un objeto de contemplación no salen por casualidad. Hace falta que alguien los estructure, que la luz venga a resaltar los encantos de uno. De hecho, en parte lo del homoerotismo es cuestión de luces… Como prueba, aquí hay una imagen de Sebastiane, de Jarman, que se apropia para una mirada homosexual toda una iconografía (que para algunos SIEMPRE ha sido homoerótica), algo que también se reproduce en la trama.


La tercera idea que se me ocurre es la de por qué hablamos de “homoerotismo” cuando deberíamos hablar simplemente de “objetos del deseo”. Después de todo, en el primer ejemplo, el cuerpo es observado dentro de la narrativa por mujeres, no por otros hombres. Esto es una cuestión que siempre me ha interesado, pero no tengo una buena respuesta. Al igual que en un post anterior me preguntaba por la existencia de iconos masculinos para las lesbianas, estaría bien tener comentarios al respecto: ¿existe una tradición femenina heterosexual de mirar el cuerpo masculino? (una matización: hablo de las décadas anteriores a los años noventa del siglo pasado: entonces se produce un cambio que habría que pensar por separado). Supongo que tiene que ver con que los directores suelen ser hombres y también con que culturalmente a la mujer heterosexual no se le ha alentado a mirar el cuerpo. No es que no lo haga, es que se ha creado toda una mitología de negatividad al respecto. De momento, constatar que dos de las películas de este post son de directores gays. En cuanto a Picnic, en realidad la estructura mencionada es idea del dramaturgo gay William Inge.

18 thoughts on “Cuerpos homoeróticos”

  1. A parte de Picnic y Un tranvía llamado deseo, apuntaría el Charlton Heston de El planeta de los simios, y sobre todo en Ben-HUr en la escena del naufragio.Sobre Brad Davis, es que aparte de Querelle, es inolvidable la escena de la ducha de El expreso de medianoche. Brad Davis sí que es un actor homoerótico. Charlton Heston tb le gusta a mi madre.No sé si ésta era la idea del post. Luego hay actores de los 50 que vistos ahora son muy gays: Troy Donahue, Tab Hunter, Sal Mineo…que quizá, no lo sé, si estaba dirigidos a una mirada femenina.

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  2. Interesante lista.Por completar un poco la información. Tab Hunter salió del armario en los noventa, Sal Mineo en los setenta. De Troy Donahue siempre hubo rumores. Brad Davis era bisexual. Lo que quiero decir es que en la mayoría de los casos el homoerotismo tiene raíces reales en el mundo del cine. Para buscar estrellas hacía falta que hombres “con ojo para estas cosas” (por lo tanto casi siempre eran gays) descubrieran a chicos con gancho. Que a veces eran “modelos”, palabra que antes como ahora sugiere ciertos modos, a veces barrocos, de prostitución. Uno de ellos era Henry Willson, descubridor de Rock Hudson y Tab Hunter. Supongo que en España la situación tiene que haber sido muy similar, pero claro como aquí somos tan liberales no se habla del asunto. Bueno, se sabe lo de Juan de Orduña que es, por una parte, predecible, y por otra bastante importante: hablamos de uno de los directores más taquilleros del franquismo. Y metía a sus novios en las películas. Como en América.Sobre Charlton Heston: mi problema con este hombre (que, sí, a veces me ha motivado, confieso), es que le veo una expresión tan, no sé, insulsa, tan no gay, que no llega a habitar mis fantasías. Y sí, como dices, ha hecho méritos. Pero no sé. Una cosa que supongo que quiero decir es que un icono homoerótico funciona más si “sabe” que es mirado. Una cosa Senses and Nonsenses: cada vez que intento visitar tu página web me cierra el Explorer. Lo digo porque igual le pasa a más gente.

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  3. Mmmmmmm, Orlando Bloom es más bien ídolo de adolescentes, que o se decantan por yogures como Bloom o les da por el heavy, la edad no tiene remedio. Un tipo realmente erótico y nada soso es Johnny Depp, tiene una de las bocas más sexys que se hayan visto en una pantalla. Viggo Mortensen también es la bomba, sobre todo de caballero andante. Masculino, bien hecho, tiene una buena legión de fans de todas las edades, como Depp. Y el Harrison Ford de los ochenta y los Willem Dafoe, morbosillo él. En España, ese Banderas de “Atame”, con una presencia física importante.Creo que de las décadas anteriores, las pelis de vaqueros estaban hechas para las mujeres. Quiero decir, era de las pocas formas de ver tios a gusto sin que supusiera un escándalo, tanto de vaqueros sudorosos como de indios(esos actores de origen hispano) a medio vestir. Las de gansters eran elegantes, los melodramas igual, pero los westerns eran todo eso y si el malo se quitaba la camisa o el bueno sudaba hasta que se le pegaban los vaqueros por todas partes no pasaba nada. Las mujeres podían mirar sin problemas. Y qué decir de los indios, a finales de los 50 con apenas taparrabos y collares anchos. Los westerns produjeron toda una serie de mitos masculinos que a más de una generación de féminas le marcaron los gustos. Kirk Douglas también se quitaba la camisa en cuanto podía, hasta de muy mayor. Por supuesto el Duque, Wayne, machotón a tope pero “Centauros del desierto” siempre me ha parecido una peli muy ambigua.Muy muy sensual, Burt Lancaster, también aficionado a sacar pectorales a pasear, Burt era realmente erótico, un cuerpazo fantástico.Y uno de los papeles más sexys, un actor del que no se puede decir más nada y uno de los hombres más guapos del cine, Gregory Peck en “Duelo al sol”. Increíble la animalidad de este hombre, una de las miradas más ardientes del cine americano.Habrá un montón más, pero estos son los míos.Creo que los mitos sexuales son eróticos más que delimitados por homo o hetero. Seguramente las chicas y los homosexuales compartimos unos cuantos, pero el erotismo es humano más que otra cosa, al fin y al cabo el erotismo empieza en el cerebro y ahí creo que no hay diferencia.

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  4. A mi se me ocurren tres ejemplos:En la tía Tula de Miguel Picazo, el protagonista masculino, Carlos Estrada, aparece en algunas escenas sin ropa, creo recordar que en una escena en el río y sin camiseta dentro de la casa (actitud que, por cierto, le recrimina la reprimidísima Tula). La pulsión sexual se mastica durante toda la película… “testosterona en estado puro…”Otra peli que desde mi punto de vista podría encajar aquí es The Mother de Roger Michell en el que un “inconmensurable” Daniel Craig se convierte en objeto de deseo de una sexagenaria y en la que el director nos regala unas escenas voyeuristas en las que los músculos del bueno de Daniel se comen la pantalla… ¡uf!Por último el Belmondo de Al final de la escapada, otro “animal” que en su momento me hizo desear convertirme en la dulce Jean Seberg… y que aparece en algunas escenas en calzoncillos sin que “aparentemente” lo exija el guión… Un saludo 🙂Katz

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  5. Lo siento. El problema es de un post musical, muy extenso con vídeos, y sí que le ha dado problemas a más gente. Te recomiendo que utilices el Mozilla Firefox, que se ve mucho mejor. Además de otras ventajas, pero no es éste el lugar para comentarlo, que parezco un anuncio. Aunque estoy pensando en suprimirlo definitivamente…Después me acordé de Simón Andreu en las pelis de Eloy de la Iglesia, objeto de deseo con una clara mirada homoerótica. Pero claro, tb se quitaban mucho la camisa Arturo Fernández y Máximo Valverde.

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  6. Yo entiendo como homoerotismo la imagen de dos chicos o dos chicas haciendo el amor, besándose, pero con cierto Peek-a-boo sexual en las secuencias, es decir, no veo a un hombre homoerotico por el sencillo hecho de que me guste y me atraiga sexualmente. Supongo que el homoerotismo implica a las dos personas, en el caso de que sólo despierte a una, yo creo que es más propio hablar de deseo y atracción, ya que la persona deseada no está implicada homoeroticamente, sino sólo despierta una impresión a otro que nada tiene que ver con él. Por otro lado, no creo que Brad Davis sea el tipo más representativo como objeto de deseo de los hombres homosexuales, pienso que Brad davis, y creo que en lugar de Brad davis debemos hablar de Querelle, no es más que una idea construída y estereotopizada, extraída del ambiente homosexual, es una explotación y extracción del mundo homosexual (ambiente), probablemente si a Brad davis, jamás lo hubiesemos visto interpretando el papel de Querelle, no habría despertado esa morbosidad que aparentemente a despertado, si en lugar de Querelle, Brad davis, hubiese interpretado al protagonista masculino de Amor sin fin, por poner un ejemplo, hubiese llegado también al público heterosexual y las chicas probablemente se volverían locas con él, porque entonces sería la representación de ese hombre que ama a una mujer, creo que esta simbología es importante en las mujeres, de hecho, hay hombres que para nada son atractivos fisicamente pero que gracias a que han representado a ese hombre que ama a una mujer hasta la perdición lo han encontrado atractivo, es el caso de Bogart en Casablanca. Es decir, en el caso de Brad davis, no es realmente su físico el que ha sido mitificado por el público homosexual sino, la idea construída en torno a él y el ambiente que se vive durante el desarrollo de la película. Personalmente a mí Brad davis no me gusta nada físicamente, aunque sí me siento atraído por el papel que interpreta y no de un modo sexual, aunque a decir verdad prefiero los papeles de Jeanne moreau y el capitán, que son las dos estrellas de la película que brillan discretamente. El papel incluso de Querelle, no me parece nada atractivo en el terreno sexual, pero sí atractivo en el terreno psicológico, ya que es un tipo débil que finge fortaleza, un tipo inseguro que finge seguridad, eso me parece algo muy poco atractivo. Quiero dar a entender que el atractivo además de físico, sobre todo es cuestión de actitud, y hay actitudes que tiran para atrás, y a mí el papel de Querelle como hombre, me tira para atrás, y físicamente ya he aclarado que no me parece atractivo. Pero muy intersante en el terreno psicológico, valga la redundancia.En cuestiones del por qué más masivamente encontramos a chicos como Leonardo di caprio u Orlando bloom como objeto de deseo sobre todo de las mujeres, creo que es bien sencillo. Los hombres, y ya no sólo los hombres homosexuales, sino los hombres en general, nos sentimos más atraídos por una imagen más sexualizada, creo que es importante esto, por ejemplo, en el ambiente homosexual, la imagen de los hombres que vemos ahí, está mucho más sexualizada que el resto, y los mitos homosexuales masculinos, son muy muy sexuales, es el ejemplo de Brad davis, que es una ícono extramadamente sexual gracias a su interpretación en Querelle, o incluso Marlon Brando en películas como Salvaje o Un tranvía llamado deseo. El hombre homosexual, por el hecho de ser hombre y además homosexual, suele desarrollar una imagen sexualizada mediante la explotación de su masculinidad, de su virilidad, que en sí, le despierta erotismo, y también lo busca en los demás. Las mujeres en cambio, están muchísimo más influenciadas por las emociones, aunque esto no está reñido por su atracción sexual, porque un tipo masculino como Marlon brando, pone a cien a todos los sexos, y a ellas también les ponen los tipos muy masculinos. Pero las niñas que les encanta Leonardo di caprio u Orlando bloom, se sienten atraídas por esa sensibilidad que emanan estos actores, esa belleza delicada que les despierta ternura y varias sensaciones emocionales. O como es el caso por ejemplo de Alejandro sanz, un cantante que ha sido guapito, y que también tiene esa sensibilidad, y despierta masivamente furor en las mujeres. Pero personalmente a mí me gustan más tipos como Ben affleck, que no tiene nada de ícono homosexual, y que también me despierta esa sensibilidad disimulada. Así que como puedes ver hay de todo. No creo en las figuras homoeroticas, sino en las ideas construidas como homoeroticas.

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  7. Concuerdo absolutamente con el caso de <>Picnic<>, existe un homoerotismo velado, pero que viene mezclado con ese erotismo clásico heterosexual. En el caso de los filmes de Fassbinder (específicamente Querelle) y de Jarman (casi toda la filmografía), existe un marcado tono homoerótico por la misma dirección que otorga el (vaya pleonasmo) director en turno. Otro caso podría ser André Techiné, que en varios de sus filmes construye una tensión sexual (en unos casos homoerótica) y le funciona muy bien.Pero la pregunta es, que con una película como <>‘Ben Hur’<> donde el homoerotismo es accidental ante la exageración de testosterona por parte de Charlon Heston.Brad Davis no es el más representativo, pero si uno de los más representativos. No es tanto por Querelle (que a final de cuentas, no es de sus obras mas vistas), sino por Midnigth Express de Parker, donde provoca.

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  8. Interesante cuestión la que se plantea aquí. Creo que las tres ideas que planteas están en lo cierto, es decir, que es evidente que hay una “invitación” a través de la trama o de la puesta en escena para que ese cuerpo homerótico sea disfrutado/contemplado, y que los planos que tratan el cuerpo como un objeto de deseo no salen por casualidad, o lo que es lo mismo,hay una intención en ello. Sobre la tercera idea, más que una idea lo que tú plantea es una pregunta: ¿por qué hablamos de homoerotismo cuando deberíamos hablar de objetos de deseo?Yo creo que habría que distinguir dos planos: el plano cinematográfico, es decir, lo que ocurre en la pantalla o dentro de la pantalla, y el plano real, es decir, lo que ocurre fuera o lo que nos ocurre a nosotros.No son dos planos independientes pero sí dos planos que funcionan con códigos distintos y se sitúan en dos actitudes distintas y muy gays: activa y pasiva. En estos dos planos se puede hablar también de homoerotismo. Me explico.En el plano interno, en la patalla, hay, para mí, homoerotismo cuando hay una tensión erótica entre dos personajes masculinos; esta tensión erótica (algo que sería interesante describir, analizar e identificar) se establece o crea a través de miradas, a través de la disposición espacial o a través del diálogo, encubierto, sutil o más o menos franco. En “De aquí a la eternidad” podemos encontrar esa cierta tensión homoerótica en algunas escenas muy cuarteleras, quizás porque el inconsciente colectivo de lo gay nos remite a ese tipo de escenario, pero la famosa escena de Burt Lancaster revolcándose con la esposa del jefe en la playa, a mí particularmente no me resulta homoerótica por lo obvio de la situación. Aunque esto mismo me plantea una duda, ¿en escritores abiertamente gay, no puede haber un enmascaramiento de lo gay a través de la convención de la pareja hetero, como es el caso de Tennesse Williams y las películas basadas en sus obras?Volviendo a la idea de la tensión homoerótica, pienso que está buscada y muchas veces conseguida, y que maneja un código casi críptico que va dirigido a aquellos que sabemos de lo que nos hablan; tú mismo, ALberto, has comentado el “interés” personal gay de los hacedores de las películas que citas.Por otra parte, en el plano real, en el plano de fuera de la pantalla, en lo exterior, en nosotros, creo que lo homoerótico es el resultado de la tensión erótica que nos provoca una imagen masculina y que nos toca en nuestro imaginario gay colectivo y personal, y ahí, en lo personal, caben muchas cosas, muchas fantasías que no son sino los restos de los recuerdos. Lo homoerótico es el apellido del deseo de un hombre hacia otro hombre.El caso de Querelle creo que es el caso extremo del imaginario gay colectivo. Creo que se trata de la apropiación consciente y extrema de unos personajes, un ambiente y una trama (no original de Fassbinder sino de Genet) más que gay, homosexual. Todo es tan radicalmente afectado, artificial y amanerado, en cuanto a impostura, que por eso resulta, como film, atractivo y rompedor. Todo en él es pretendidamente homosexual.

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