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Ver cine (II): Interpretar lo gay


¿Son “de verdad” gays los protagonistas de ¡Harka!? ¿Hay un subtexto gay en Donnie Brasco? ¿Es gay Peter Lorre en El halcón maltés? ¿Y Clifton Webb en Laura? ¿Y Richard Widmark en El beso de la muerte? ¿Son los X-Men una metáfora de “ser gay”? ¿Steve Guttenberg en Que no pare la música? ¿James Garner y Donald Pleasence en La gran evasión? Kathy Bates y Judy Parfitt en Eclipse total (comentada en mi blog de películas individuales). Podría poner ejemplos mucho más extravagantes.

Algunos casos aquí son obvios, otros son materia opinable. Finalmente algunos darían lugar a encendidos debates entre gays o entre gays y heteros de miras estrechas. Pero en todos los casos la crítica ha escrito sobre el asunto. El caso es que en multitud de casos la homosexualidad está sujeta a la interpretación, no aparece de manera obvia (aunque más obvio que Steve Guttenberg en Que no pare la música no sé yo. Por mucho que lo niegue…). Esto tiene una base en la propia constitución de la homosexualidad durante décadas en el siglo XX: dado que pesaba el silencio sobre CUALQUIER representación de la homosexualidad, ésta aparecía como “subtexto” consciente en obras de teatro y películas y no podía sino estar ahío. La idea de mucha crítica (por ejemplo Richard Dyer o Richard Barrios) es que el público en aquellos momentos “leía” correctamente a los personajes como gays. ¿Los leemos nosotros? ¿Es Richard Widmark gay en El beso de la muerte? En su artículo Queer Noir, que aparecerá en un número especial sobre la mirada homosexual en Archivos de la Filmoteca, Richard Dyer concluye que “podría serlo”: el enfoque textual consiste en analizar miradas, gestos, insertar modelos visuales de homosexualidad en narrativas y deducir que ciertos personajes, tramas y actitudes son potencialmente homosexuales. En Dyer el método es irreprochable. Pero es fácil llevar esto demasiado lejos.

Personalmente tengo problemas con los enfoques teóricos que no atienden demasiado a las circunstancias reales en que se consume el cine. De ahí que me guste Miriam Hansen y tenga mis dudas con el libro de Brett Farmer. Aclaro: el libro de Farmer (Spectacular Passions) me pareció iluminador, bien escrito, bien argumentado, lleno de ideas maravillosas… que por algún motivo que ignoro pero imagino el autor se empeña en desarrollar en términos psiconalíticos. Para mí esto es totalmente innecesario: veo perfectamente lo que Farmer quiere decir sin recurrir al psiconálisis, es posible ser riguroso sin imponer una teoría universalizadora. Y a pesar de sus esfuerzos Farmer no acaba de convencerme de que el psiconálisis no sea una teoría que esencializa la identidad gay. El psiconálisis siempre me ha parecido una propuesta brillante, fascinante y con mucha “verdad” o con gran potencial explicativo, pero ha sido víctima de su éxito: cuando simplemente explica cómo funciona nuestra vida emocional, perfecto, pero cuando trata de ser una teoría sobre el mundo o el lenguaje, sobre literatura, botánica o política, pues dejo de seguir el argumento.

A mí me parece que hay una especie de “homosocialidad” rayana en el “homoerotismo” en Donnie Brasco (una película que me encanta) y podría “demostrarlo” con un análisis narrativo. ¿Tendría importancia? (Las preguntas son genuinas: no conozco la respuesta). Lo que sería importante sería que un número de nosotros lo viéramos y pudiéramos hablar sobre ello.

Lo de la especulación, el es o no es, resulta una cuestión importante porque se sitúa entre dos terrenos claros y constatables. El de la representación claramente homosexual por una parte y por otra el de los espectadores reales que realmente reaccionan como gays ante una película. Para mí no podemos olvidar nunca que la interpretación, las hipótesis, son sólo eso: apuntan potencialidades. Y que en cualquier caso están sometidas a discursos históricos. En otras palabras, siempre habrá que preguntarse ¿QUIÉN percibía a Lorre, Webb, Widmark como homosexuales? ¿Se apropiaban de estas imágenes? ¿Para qué servía?

Toda lectura del cine requiere una teoría del espectador. Simplemente creo que la teoría no puede ignorar los espectadores reales, sus sueños, los modos en que ellos ven cine. Debería partir de ellos, no imponerse a sus opiniones.

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13 thoughts on “Ver cine (II): Interpretar lo gay”

  1. Tras leer los comentarios sobre “X-Men” volví a ver la primera película aprovechando que la emitían este fin de semana en Antena 3 y no encontré la menor referencia homosexual entre los personajes, y eso que me cuesta bien poco encontrar este tipo de situaciones en casi cualquier película.

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  2. Por ahi alguien a comentado que se siente solo con respecto al inicio de Match Point. Me uno. ¿Qué os parece como película en general Ma vie en Rose? Hace años que la vi, era la película favorita de una amiga (hetero) de la juventud (o debería decir infancia…)

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  3. Parece que has empezado desde el principio, no lograba localizar tus intervenciones 😉 (llegan por correo, pero los correos no me dicen DÓNDE están)De Ma vie en rose hemos hablado en uno de los posts más recientes. Efectivamente a mí me parece de las mejores películas gays de los últimos dos años, a pesar de que ha generado cierto debate sobre si es realmente una película gay o más sobre transexualidad. Por primera vez alguien rompe una lanza en favor del niño mariquita. Un hito.Alberto

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