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Ver cine (I): sobre ser espectador, fan, cinéfilo…

Espero que esta foto del cine carretas traerá un ataque de nostalgia a muchos madrileños gays que iban al cine en los setenta y principios los ochenta. Ah, pero… ¿podemos hablar de “eso” en este blog? También, también.

Creo que no se puede hablar de cine gay (o de cine y punto) sin referirse a las condiciones reales en que se consume el cine. El legendario cine Carretas (hoy hay un bingo, creo) constituyó un lugar de encuentro para homosexuales madrileños, y aunque es cierto que sus visitas no tenían que ver con la cinefilia (en la mayoría de los casos, siempre hay excepciones) la verdad es que uno “va al cine” por muchos motivos y “ir al cine” es parte de la experiencia del cine. Muchas biografías gays (por ejemplo la de Terenci Moix) están llenas de cine como lugar físico de seducción, lugar de cita. Incluso más allá de lo que suceda en la pantalla.

Si me interesa reflexionar sobre esto es para contrarrestar el peso de muchas aproximaciones “textuales” a lo que constituye el cine gay. Lo que predomina en este campo es el análisis de pistas más o menos ocultas que nos llevan a la conclusión de que una película dada es “en realidad” “sobre” homosexuales. En ocasiones esto me ha abierto modos de leer películas en clave gay (por ejemplo en el trabajo de Richard Dyer). En otras, sospecho que son análisis bastante solipsistas: un profesor universitario o intelectual al que la teoría conduce a un diagnóstico que nadie más comparte o que a nadie se le había ocurrido. Recientemente me pasó esto leyendo a Parker Tyler, que insistía en que La gran evasión (ya sabéis, la de Steve McQueen) es una película gay. El argumento es complicado y puede que lo ponga en otro sitio.

Pero a mí lo que me importa de verdad es si tal subtexto gay es compartido por un número sustancial de espectadores. Vale, para alguno por ahí CUALQUIER película con Steve McQueen será, por naturaleza, homoerótica. Pero no me refiero a eso. ¿Es el subtexto homoerótico en La gran evasión algo que muchos espectadores gays vean, algo que les hable sobre las relaciones entre los presos? En este proyecto me gustaría hablar precisamente de estas cosas: sólo si el subtexto funciona para un grupo de gente podemos hablar de cine gay.

Hay que tener cuidado con las interpretaciones solipsistas: en general hablan más de quien las realiza que de la película interpretada.

En un próximo post comentaré algo más sobre lecturas “textuales” (en particular psicoanálisis) del cine gay. De momento, la pregunta del millón:
¿Diríais que Waldo Lydecker, el personaje de Clifton Webb en Laura es “homosexual”? ¿Se os había ocurrido como espectadores tal posibilidad?

También hablaremos del trabajo de Miriam Hansen, que está centrando la perspectiva teórica de mi trabajo.

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6 thoughts on “Ver cine (I): sobre ser espectador, fan, cinéfilo…”

  1. Lo limitador de esta clase de enfoque o metodologías es incurrir en toda clase de logorrea y onanismo mental-con todos mis respetos para la doctora Hasen y compañía-, es que eluden las trampas ideológicas que derivan de las premisas iniciales de las que se parte para ordenar el material de trabajo e investigación. Las corpus ontológicos con las que se aborda el factor diferencial de la minorías siempre acaban derivando en un mismo punto de análisis: la historia de la supervivencia de los pocos frente a los muchos. No sé si sería imaginable preguntarse si existe:¿Un cine blanco? ¿Un cine heterosexual? o ¿un cine para bajitos, minusválidos u obesos?.Inmediatamente caeríamos en la respuesta a estos interrogantes en toda clase de discursos peregrinos y además sin retorno. Yo diría parafraseando a los antiguos que:”quien tiene la cámara, tiene el poder”. Y el monopolio de un celuloide monoracial, monocultural y monoantropológico, ya nos permite aseverar que las comunidades discriminadas se preguntan por qué para ellas la pantalla ha sido un espejo sin reflejo. El cine gay ,el negro, feminista e interculturalista existe desde el momento que se reconoce en las sociedades las lacras de la represión y discriminaciones básicas de un poder punitivo y ostracista de todo aquello que amenaza la norma social predeterminada por la moral con la que se quiere dirigir a las masas. Pongamos como punto de partida la primera adaptación de la novela: ” Berlin Stories” de Christopher Isherwood llevada al cine con el título de “I Am a Camera” en 1955 y que rueda Henry Cornelius.Nos serviría para delimitar como y con una línea metafórica e imaginaria sobre cuál es el momento que una grupo diferencial puede afirmar “yo soy una cámara” y puede hablar a los demás con voz propia ante el poder establecido sin el filtro de otros ojos ajenos. En este caso aplicada al hecho homosexual.Distingo siete grandes momentos en la historia del cine gay, en otro momento, hablaré de su recepción de los imagos en la psíque homosexual tanto masculino como femenina.1.Etapa prodómica o fase latente(Orígenes-1930): el homosexual asoma como puede su rostro ante la pantalla, a modo de un franco tirador y se conforma con ser reconocido por sus congéneres con o sin complicidad de sus admiradores. Muchas veces como bufón estereotipado. Se considera un imago inofensivo o piedra de escándalo pero sólo culturalista.(Clásicos del cine mudo y vanguardias cinematográficas)2.Etapa de previsiblilidad(1930-1940):El homosexual y la homosexualidad como tema e icono tratado por un lente no-homosexual y heterosexista, al mismo tiempo la fase latente adquiere mayor relevancia.3.Primera etapa de visibilidad (1940-1950) condicional o dirigida: Es reconocido pero siempre y cuando su visión sea negativa socialmente. En ella colaboran guionistas, directores y artistas jugando con el posibilismo de la censura y la hostilidad de la homofobia circundante.4.Segunda etapa de visibilidad condicional (1950-1960):El posibilismo comienza a desvanecerse, sobre todo en Europa, el cine de orientación marxista comienza a derribar las primeras murallas del silencio. Impacto de la visibilidad icónica a través de otros medios de audiovisuales que irán desrrollándose durante la segunda parte del siglo XX desde la televisión a internet pero que requiere un análisis pormenorizado según su evolución.La televisión como factoría de ficción y democratizadora del cine sobredimensiona el lente homosexual. 5.Movimientos de liberación social. (1960-1980):Salida del armario e impacto cultural de la rebelión de Stonewall como reivindicación de una cultura propia y reivindicando una nueva moral ajena a la mayoritaria.6.La crisis del Sida.(1980-2000):La pandemia incrementa y fuerza a la visibilidad y lucha de los derechos homosexuales. Se demanda una normalización. El cine gay ya s posee identidad, memoria y poder social. Se reconoce como una pieza esencial de la industria cinematográfica. El séptimo arte en su siglo de existencia ha dependido de grandes artitas, intelectuales y profesionales para desarrollar el milagro de su lenguaje e incluso para enviar mensajes doctrinales a la propia sociedad que aborrece al “monstruo homosexual” y que crea sus ilusiones estéticas y vías de ocio. Desde el maquillador al director de fotografía. La metatextualidad e intertextualidad están servidas.Se comienza a realizar a llevar acabo un análisis crítico y autocrítico de una parcela ya perfectamente diferenciada y con carga política ,por tanto con poder.7.Una primera fase de consolidación,2000-2010:¿Brokebackmountain(2006):El Primer fenómeno sociológico de normalización en la nueva cultural global.El poder se siente amenazado por una grupo diferencial dentro de su discurso mayoritario.

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  2. Conforme que hay que evitar un exceso de teoría. Y que hablar de “cine gay” es, en sí, un salto retórico. Dado que “lo gay” es un concepto fluido, que depende del momento histórico, etc., pues sólo se puede hablar de cine gay si decidimos delimitar el área (lo cual, por suerte o por desgracia, sólo puede hacerse teorizando los límites de la categoría). Es una hipótesis de trabajo. Al hablar de gay no estoy hablando de una realidad, sino de que resulta que un sector de la población se siente gay, que el concepto gay/homosexual existe como una etiqueta que se atribuye a ciertos individuos (en general no para bien) y que, por lo que parece (insisto: es una hipótesis de trabajo, no un credo o una sentencia judicial) esos individuos dicen que ello afecta a su manera de ver cine. Con estos elementos trabajo.¿Existe cine blanco? ¿Cine heterosexual? Pues lo mismo: todo depende de que sintamos la necesidad o la conveninencia de delimitar esas áreas. Podría hacerse. A mí me parece que el cine de Trueba es cine hetero, que hay cine más hetero que otro y que los mecanismos narrativos del cine dependen fuertemente de estructuras de género creadas. Por ejemplo. Y si preguntas a Spike Lee, HAY cine blanco. Los otros ejemplos son flojos y no son relevantes en esta discusión: cuando ser gordito, minusválido o bajito (que sin duda son categorías importantes para mucha gente) o ser rubio o tener tres cabezas o tengan el peso cultural e histórico que tiene ser gay hoy, entonces empezará a resultar interesante estudiar los modos en que se representan esas categorías y entonces representantes que se consideran afectados por discursos discriminatorios empezarán a hacer cine desde esas posiciones.Que es, creo muy parecido a lo que decías. Pero no sólo es cuestión de poder. También de fantasías. Reducirlo todo al poder y no hablar de placer creo que limita la perspectiva.En cuanto a los siete momentos, ¿Ejemplos? Tu primer periodo olvida que hubo cine pro-gay durante Weimar, por ejemplo (y muy poco más) Anders als anderen. Y Mikael, de Dreyer. El resto: Gaston en Camille o el sastre de El enemigo público para el segundo periodo (¿te refieres a esto?), Peter Lorre en El halcón maltés (o Waldo en Laura) como ejemplo del tercero. Al cuarto le falta una caracterización más rigurosa. ¿Quizá sea una prolongación del tercero? (no sería necesario que hablemos en términos de décadas cronológicas….) En cualquier caso, supongo que el homosexual que aparece al final de La Dolce Vita está bastante en la línea de lo que quieres decir. Sobre el quinto: la cronología sigue siendo complicada y creo que habría que ajustarla. Las primeras representaciones condicionales autorizadas en los EEUU están en torno a 1961. En Europa no fue mucho antes (Victim es del 62, cierto cine de ínfulas lésbicas francés se encuentra después del 58). Para hablar de influencia de movimientos de liberación creo que hay que avanzar bastante en la década. Si hablamos en concreto del movimiento gay, esto es muy al final. Creo que los ecos de Stonewall no se dejan sentir hasta más tarde en el cine comercial de una manera clara. Por otra parte tu caracterización ignora los auténticos hitos del cine gay en los cincuenta y los sesenta: el underground que va de Anger a Warhol. El sexto periodo: de acuerdo con el impacto del sida, pero en cine esto se nota más a partir del 83-84, de hecho antes parecía que la cosa empezaba a mejorar. En cuanto a la importancia de Brokeback Mountain, se verá. Yo sigo pensando que El diputado, Ma vie en rose, incluso Los juncos salvajes, son, en ciertas áreas, más “avanzadas”. Mi opinión es que es una excelente película pero en términos de representación de lo gay su importancia es posible que sea relativa. Es algo que sólo el tiempo dirá. No es tan innovadora ni rompedora como la crítica más pacata nos hizo ver. Ni siquiera ciñéndonos al cine comercial rompió moldes. Es simplemente uno más de los intentos por hacer que lo gay sea mainstream. Esperemos que esta vez funcione, aunque ha habido bastantes atisbos que luego quedaron en nada. No sé si el poder se siente amenazado por Brokeback Mountain, la verdad. Creo que tal como están las cosas el discurso de esta película es bastante asimilable por la sociedad actual sin que haya problemas. Al menos en Europa. En los EEUU las cosas son, supongo, diferentes.Espero con impaciencia tus siguientes comentarios

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  3. Querido Alberto:Me permito, esta confianza, en esta semana estoy un poco saturado de trabajo y no puedo contestar como realmente querría.Por lo tanto, no creas que me olvido de ti ni de tu trabajo que sigo de cerca, pues yo también estoy en la brecha pero desde otra óptica y siguiendo otro análisis del discurso.Te apuntaré algunos nociones básicas porque no dispongo de más tiempo aunque, tan pronto pueda, me extenderé mucho más.Resumí en mi comentario una visión diacrónica muy sumaria porque en tu discurso no hay líneas espacio-temporales definidas. Incluyes cine a batiburrillo de épocas y nacionalidades varias a modo de un magma compacto o “Tormenta de ideas”.Eso lo hace muy difuso porque en mis siete etapas bosquejadas habría calas sincrónicas de carácter cronológico y también de orígen espacial.Por ejemplo hablas de “El diputado”, “Ma vie en rose” y de “les roseaux sauvages” , equiparás esos títulos lejanos en el tiempo y en el espacio con “Brokebackmountain”.Cosa que no me parece muy adecuada. Ninguno de ellas siendo excelentes películas en cada uno de sus propuestas muy distintas entre sí sea dicho de paso, tuvieron una recepción masiva dentro de la sociedad como ha sucedido en el caso de Ang Lee(En Rusia, país homofóbico y reaccionario fue el dvd pirata más vendido)son directores lejanos entre sí,la recepción de su mensaje otra variable que yo incluría en mi trabajo es definitiva, que aparece también en mi cronología.Vi “Ma vie en rose” en una sala con una docena de personas y la mitad eran gays, estuvo en cartelera una semana.”BrokeBackMountain” la vi en una sala con capacidad para 100 personas con el aforo totalmente lleno y la mayoría era heterosexual y estuvo en cartelera durante meses.No se puede comparar el impacto sociocultural de ninguno de esos títulos que citas.Por eso no daba nombres propios porque para ello debía dar mucha más información de una clasificación muy exhaustiva.Me despido diciéndote que mi nick es un homenaje a Terenci Moix, persona que tanto admiré como ser humano y artista.Siempre lo echaré de menos. Fue un pionero en muchos aspectos y no sólo en el análisis del cine y su percepción homosexual del mismo.

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  4. Dos cosas me parecen especialmente interesantes en lo que cuentas y quiza deberiamos comentarlas un poco mas. Primero: al hablar de cine gay nos referimos simplemente al impacto de las peliculas o tambien a otros criterios (complejidad, innovacion, originalidad)? Que conste que a mi me gusta mucho lo de Brokeback Mountain, simplemente digo que su impacto tendremos que calcularlo cuando pase cierto tiempo. Vivimos en una epoca en que todo parece mucho mas de lo que es. Yo estoy seguro que Muerte en Venecia tuvo mas impacto entre los gays, pero en aquellos momentos no se hacia tanto ruido.El otro, como te comentaba, es la periodizacion. Cualquier periodizacion es un ejercicio de retorica. Las cosas cambian poco a poco, los modelos coexisten y se superponen. Y una cuestion tan compleja supongo que dominara en el libro. Aqui lo que realmente me interesa es, cierto, hacer “tormenta de ideas” para que la gente comente cosas. Pero por supuesto se puede hablar del tema.Un abrazoAlberto

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